El ardiente fuego ilumina el camino,
Su llama danzarina acompaña mi destino,
Con cada paso languidece junto al peregrino,
A lo lejos, ya oscuro, vislumbro mi destino.
Despacio muchacho que el camino es corto,
Me cantaban los viejos desde un difunto coro,
¡No quiero continuar! Se el final, y no lo soporto,
Todo se detiene, menos mis pasos ¡Y no lo soporto!
¡Grito! lloro como un niño ante la llama,
La que antes abrasaba, ahora es fría como mi alma,
Mortecina me señala el nicho para mi eterna calma,
El camino bajo mis pies pasa y me lanza a la eterna cama,
Ardiente llama porqué abandonaste mi camino,
Porqué tu calor abandono mi alma,
Porqué mis pasos rápidos hicieron corto el camino,
Porqué la vida es tan corta ¿Y Tan eterna es mi alma?
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