Fantasma de blanco

Publicado el 22 de marzo de 2026, 10:53

Pesadilla otra vez, llena de monstruos del ayer,

Mis viejos actos me persiguen,

Cosas que tuve que hacer, de unas me arrepiento,

Y otras las volvería a hacer.

Fantasmas abandonar mi alma,

No hice nada que antes otro mortal no realizara,

Pediría perdón si con eso algo cambiara,

Pero a lo hecho, aunque mal hecho, hecho está.

No he arrebatado vida alguna,

Sombras dejarme de odiar, dejar de a mi mente atormentar,

Que ni yací con amante que no me deseara,

Ni con aquella que pocas primaveras en esta vida llevara.

Las luces tintinean y me hacen por el pasillo frenar,

Iluminan una habitación en donde no quiero entrar,

Siento un frio aliento en mi rostro al girar,

Un fuerte portazo a mi espalda al entrar.

Demonios de mis pesadillas, fantasmas de mi día a día,

Ante su retrato me hacéis las rodillas postrar,

No quiero mirarla, su ausencia mil veces me hace llorar,

¡Malditos demonios iros con Satanás!

No estuve en la vigilia para su cuerpo velar,

Ni anduve cabizbajo tras su féretro camino a enterrar,

Ni sobre su lapida deje una corona de muertos secar,

Ni de negro me envolví para un luto llevar.

Por eso estáis aquí, por eso me queréis atormentar,

Por no a mi único y hermoso amor llorar,

¡Pues poco tormento me dais!

Pues mas grande castigo la vida me dio,

Perderla a ella, perder a mi amor.

¡Y ahora en verdad os grito desde el fondo de mi desesperación!

Malditos cobardes que no conocéis el amor,

Ni la velé, ni al cementerio la acompañé, ni flores sobre su tumba la dejé,

Porque ella no está muerta, no puede estarlo,

Para que entonces hacer ese siniestro teatro.

Te sigo oliendo mi amor y por las noches acariciando,

Te veo en el espejo, y cuando apago la luz tu silueta a mi alrededor bailando,

Te escucho por el día y por la noche en mi oído susurrando,

Noto tu mano en mi espalda, en mi cuello tus labios besando.

Se enciende las luces, no las enciendo yo,

Se abre la puerta, no la abro yo,

Un fantasma ataviado de blanco suelta mis correas,

Mete en mi boca una droga para que no te escuche, ni te vea.

Robaron de las paredes tus recuerdos,

Ahora blancas y acorchadas me rodean,

Miro por la ventana enrejada, es lo único que el fantasma me deja,

Grito tu nombre y una camisa asfixiante me encarcela.

¡Esta viva, maldito fantasma que olvidarla me obliga!

¡Dios me prometió que nuestro amor para siempre existiría!

¡Me la muestra por la noche y bailando conmigo por el día!

Dios nos bendijo ¡¿Quién eres tú para contradecirlo?!

Me safo de la asfixiante camisa y corro por los pasillos,

Subo a lo mas alto, cerca de Dios y cerca del abismo,

Mal vivo sin tenerte entre mis brazos,

Quieren obligarme a vivir sin tenerte en mi mente,

Doy un ultimo paso y te veo venir para cogerme entre tus brazos,

La vida un infierno sin ti, la muerte por siempre un regalo,

Mis huesos rotos no duelen porque conocí el auténtico dolor,

No puedo, no quiero moverme de donde estoy,

Ya no respiro y noto como mi corazón se vuelve como en aquel día a parar,

Pero esta vez no sufro, ni siento frio, mi vida antes muerta empieza a brotar,

Cuando me levantas del rojo charco, me besas y me susurras.

-siempre junto estaremos, como Dios nos prometió-

Y muero pero a la vez vivo y vivo y vivo, por siempre con ella.

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