Poesía: El tiempo

Publicado el 21 de marzo de 2026, 10:13

El tiempo consume mi vela,

Atenúa el brillo de mi llama,

Resbalan lágrimas de cera,

Mis fuerzas se apagan.

 

Qué fue del niño que reía,

Donde esta al mozo que soñaba,

Se escondió el hombre que amaba,

En las arrugas de mi cara.

 

Deseaba hacerme adulto,

La pedía al tiempo que pasara,

Y hoy ante el frio espejo,

No reconozco a quien se lo ordenaba.

 

Mi fuego interno que abrasaba,

Las asfixió del tiempo sus aguas,

Y ahora oscuras ascuas,

Quedan en el derrotado campo de batalla.

 

¡Yo te maldigo tiempo!

Me hiciste caso de mozo,

Y me ignoras de viejo,

Deten al maldito minutero.

 

Sin fuerzas para luchar,

Sin fuego para amar,

Únicamente puedo gritar,

¡Te maldigo tiempo por hacerme marchitar!

 

Las arrugas de mi piel,

Las verdes venas de mis manos,

Los dolores por la mañana,

Por la noche los llantos.

 

En la oscuridad el espejo apagado,

Sueño con el tiempo que me queda,

No tengo fuerzas para gastarlo,

En la claridad el espejo a ganado.

 

Odio al hombre que se refleja,

Curtido en mil guerras,

Amado y odiado por sus musas,

Perseguido por sus propias vivencias.

 

Esos recuerdos de antaño,

Que me hacen recordar el pasado,

Me demuestran que el tiempo vivido,

No regresa aunque no lo hayas disfrutado.

 

Ahora consejero de jóvenes,

Mis canas son mi certificado,

No pequéis de ansiosas prisas,

El tiempo es un infiel aliado.

 

Y con mi último aliento,

Cuando mi tiempo decida parar,

Gritaré con furia al viento,

¡Gracias vida por darme tiempo a madurar!

 

El tiempo consume mi vela,

Atenúa el brillo de mi llama,

Resbalan lágrimas de cera,

Mis fuerzas se apagan.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador