Miro al cielo infinito azul,
Escucho a la chicharra no cansarse,
El viento me mueve el pelo,
Como antaño te lo bailaba a ti.
La tierra huele a mojada,
Ya sabes como te gustaba a ti,
Normal como buen gitano,
Pues la libertad era lo tuyo.
Y ahora en silencio, una vez más te ruego,
¡No me digas adiós!
La brisa en el pueblo sopla fuerte,
Tanto como tú y yo,
Tu fortaleza las palabras,
Que no decías pero yo escuchaba.
Eras mi suegro mi falso padre,
Eras mi amigo eras mi padre,
Era tu hijo, fuimos inseparables,
Fuimos uno en mil noches incontables.
Entre trago de vino y de cerveza,
Entre cuentos del ayer y de mil vivezas,
Entre risas, cantos y rarezas,
Supimos que siempre seriamos,
Dos hombres amando a la misma reina.
Y ahora en silencio, una vez más te ruego,
¡No me digas adiós!
Pienso en lo que por hablar nos quedó,
En esas partidas de dominó,
En esa cultura que no conocí
En eso que yo te contaba y te hacia reír.
Miro al cielo infinito azul,
La tierra huele a mojada,
La brisa en el pueblo sopla fuerte,
Y nunca te olvidaré,
Por ser simplemente mi Ramón,
¡Mi suegro, mi padre de adopción!
Eras mi suegro mi falso padre,
Eras mi amigo eras mi padre,
Era tu hijo, fuimos inseparables,
Fuimos uno en mil noches incontables.
Por ser simplemente mi Ramón,
¡Mi suegro, mi padre de adopción!
Y ahora en silencio, una vez más te ruego,
¡No me digas adiós!
¡Nome digas adios!
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